Rezaré por la humanidad

Published on Septiembre 23rd, 2013

Un niño astronauta y un cowboy comparten un paisaje espacial desértico que le dan forma a La Humanidad, el segundo disco de Miro y Su Fabulosa Orquesta de Juguete. Manteniendo el estilo y sello personal de Los Caminos, su anterior trabajo, los muchachos agregan un sintetizador y más rock.

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La ciudad de La Plata, reconocida por su arquitectura y sus diagonales que la parten como si fuese una pizza, es dueña de una importante escena musical. En los últimos años, allí se gestaron bandas como El Mató a un Policía Motorizado, 107 Faunos, Valentín y los Volcanes, Pequeña Orquesta de Trovadores y muchas más. Algunas poseen una larga trayectoria y otras están empezando a sonar cada vez más fuerte. La Plata es la mamá de las bandas indies y no para de dar a luz. Tres de cada cinco estudiantes de música tienen una, lo que da un total de miles de banditas que recorren los bares a modo de fixture tratando de jugar la final en algún festival, esperando ser el gran número de la noche.

Miro y su Fabulosa Orquesta de Juguete es uno de los hijos que La Plata supo parir. Su primer disco, Los Caminos, evidencia lo eclécticos que pueden ser. Tiene baladas con una lírica que mezcla Bob Dylan y Nacho Vegas –como en Canciones que nadie escucha y Muchachos– yendo hasta el pop rock –con Epifanía (Palabras Gastadas)-.

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La Humanidad, el segundo trabajo de Miro y Su Fabulosa Orquesta de Juguete, es un disco que con un par de escuchas, mientras se viaja en colectivo o camino a la facultad, ya es suficiente para que se torne casi imposible no empezar a cantar en voz alta, o tararear por lo bajo, unos cuantos temas que si sonaran en la radio serían hits.

¿Cuáles son los hits de La Humanidad? Sin dudas: la canción Bariloche. Este tema tiene tres versiones. Un primer corte en el EP Mister y su Ejército del Dolor bastante punk. Su versión acústica en forma de videoclip para Sonido Ambiente Tv dirigido por Mariano Llinás, el mismo que dirigió Balnearios (2001) e Historias Extraordinarias (2008). Llinás ubicó a la orquesta entera en un auto estacionado al costado del pórtico del cementerio de Saldungaray, obra del arquitecto Francisco Salamone. La última versión, la del disco, es la más cercana al EP; se suma el sintetizador que le da un toque más pop sin perder el rock and roll inicial. La lista de hits en un mismo disco sigue con Camisa de Cowboy donde rock y folk se combinan de manera explosiva: es de esperar que en un recital de Miro, el público estalle al son de esta canción. El último track Simple dura alrededor de cinco minutos. Los primeros tres la vuelven la canción más rockera del disco. Con este tema hay que prestar atención porque cuando la canción parece haber terminado, se produce un silencio que dura unos compases y luego reanuda su marcha rocker con un solo de guitarra de dos minutos. Simple también tiene videoclip: planos de una jam session y una mujer con estética vintage van cambiando al ritmo de la canción.

A La Humanidad le termina de dar forma la balada roadtripera Volviendo de Las Flores, Epifanía #32, La mística del perdedor -entronizada en un western romántico-, Ido y Zapatos.

Texto: Rocio Rocha
Foto: FB