#Muza5K 2014

Published on Diciembre 4th, 2014

Esta maratón comienza antes de la largada. Mucha antes. Podría empezar en la pizzería El Rubí de Lanús cuando tenía ocho o nueve años. Pero más tarde volveré a este otro comienzo.

Esta maratón comienza antes de la largada. Viajo desde Lanús al Museo Etnográfico con Violeta y Maite, mis hijas, mis herederas, mis pequeños soles. Viajo con ella en el tren Roca rumbo a Constitución. Hay muchachada reunida en grupo. Tomando vino tinto termidor mezclado con algún jugo o gaseosa. Otros toman energizantes en lata y lucen largas rastas. Y muchos otros toman latas de 500cm3 de cerveza Quilmes.

Todos toman líquido. Todos brindan, todos celebran.

Dejo a mis hijas tomando leche chocolatada y galletitas de chocolate en las escalinatas de la biblioteca del Museo Etnográfico, Mi mujer, mi bella mujer, mi mujer de ojos estelares prepara los detalles para la charla presentación de un libro escrito por mapuches.

Camino hasta Plaza de Mayo y me encuentro con “La Marcha de las Putas”. Leo carteles al pasar y retengo palabras/conceptos: PUTA – PUTEZ – CUERPO – ELECCIÓN

Una señorita de pelos verdes y una remera de los Red Hot Chili Peppers me sorprende al darme un abrazo. Sin darme cuento me siento atrapado en una abrazo incómodo que no se si corresponder o quedarme petrificado. Tímidamente decido lo segundo.

-Profe, soy Solange de la Media 4 de Avellaneda. –me dice como disculpándose

Charlo sobre el fin de año, los parciales, la música que suena en la plaza, mi maratón, su marcha. Todo fragmentado. A ella la esperan sus amigas, a mí un viaje a Chacarita.

Llego a destino 15 minutos antes de la largada que tiene horario 18:00hs. Me pongo la pulsera identificadora y entro a la primera pizzería: Santa María. Me sorprendo. Esperaba ver mucha gente, muchísima gente. Los organizadores tenían en lista de espera a 1000 participantes. Rápidamente, alguien de la organización me informa que si ya había recibido el kit de largada (compuesto por remera, pulsera, anotador y lapicera) debía esperar enfrente de la pizzería. En ese lugar un centenar de personas esperan, me esperan. Todos esperamos la largada.

Hay muchos jóvenes, mucho joven universitario para ser preciso. Familias con bebés en carrito. Mujeres que preguntan ¿qué es un moscato? Hombres mayores con muchas canas. Mujeres con ropa deportiva (calzas nike y zapatillas de running) No hay niños. No hay grupos grandes. Hay muchos “somos solos”.

A la 18.20, Joaquín Hidalgo, megáfono en mano da la señal de largada y todos vamos cruzando Corrientes rumbo a la Santa María. En la vereda se hace un corte simbólico de la primera muzzarella y las cámaras de televisión comienzan con la información al instante. Cuatro grupos de 50 personas largan con intervalos de 10 minutos. Me ubico entre los primeros. No abandonaré ese lugar hasta 4 horas después

 

  • Santa María – Corrientes 6800

1-Santa Maria

 

Porción generosa, media masa. Abundante muzzarella. Imposible retenerla en un ángulo de 180º. La muzzarella es amiga de la gravedad y tiende a caerse al centro de la tierra. Masa crocante en los bordes. Condimentos justos. Salsa deliciosa.

 

  • La Continental – Corrientes 5500

2-La continental

 

Mercedes González Bracco me había adelantado unas horas antes de la largada que la pizza de La Continental “era fea”. Cuando vi al mozo cortando la muzzarela grande sabía que no estaba cortando la pizza ganadora. Buena cantidad de muzzarella, borde y piso crocante y no mucho más. La continental podría competir en la categoría pizzas de cadena.

Cuando estaba por retirarme ingresó el segundo grupo que claramente era más bullanguero. Ingresaron al recinto cantando: “Y ya lo ve, y ya lo ve, es para Ugi´s que lo mira por TV”

 

  • El Trébol – Corrientes 4800

3-El trebol

Llegué en segundo puesto en la general, llevando buen ritmo con paso firme y largo.
Había estado algunos meses comiendo fugazzeta más que aceptable. Pero en esta ocasión la muzzarella casi a la piedra se servía sólo con servilleta. La pizza estaba demasiado caliente y se pegaba a la servilleta. Buena muzzarella, buen condimento. Pero sólo se queda en las buenas intenciones. Algún colega de Ituzaingó la definió como “una buena pizzeta de cumpleaños”

 

  • Pim Pum – Corrientes 3900

4-Pim Pum

El corte de muzzarella se veía prometedor desde la puerta mientras hacíamos la cola para ingresar. A simple vista le dábamos el premio revelación sin antes probarla. Masa al molde, salsa sabrosa de contundente sabor, buena muzzarella, un grado más de cocción al piso.

  • Kentucky – Corrientes 3500

5-Kentucky

Pocas palabras para describirla. Me cuesta encontrar adjetivos positivos para definirla. Alguien desde la verada confiesa: “Todo tiene gusto a atún”

 

  • La Americana – Corrientes 1300

6-La Americana

Pocas palabras para describirla. Me cuesta encontrar adjetivos positivos para definirla.
Porción pequeña. Muy pequeña. Muzzarella que no se corta con la mordida. Poca salsa. Si estás en esa vereda. Cruzate y andá a Güerrin (El campeón de la muza 5K 2012)

A esta altura de la competencia la gente deliraba. Se abrazaba, brindaba, se sacaba fotos y cantaba… Cantaba. Y de que manera señores y señoras:

 

“No comemos empanadas

No comemos choripán

Nosotros comemos muzza

Que es lo más rico que hay”

 

“Una muza más

Una muza más

Una muzza más, Americana

Una muzza más”

 

 

  • Las cuartetas – Corrientes 800

7-Las cuartetas

 

Y la gente cantaba y los moscatos pasaban… ¿y cómo describir un clásico?

“Güevo, Güevo, Güevo

Muzza, muzza, muzza”

 

 

  • El Palacio de la Pizza – Corrientes 600

8-El palacio de la pizza

 

Y la gente cantaba y los moscatos pasaban… ¿y cómo describir otro clásico?

“Muzza

Muzza de mi vida

Vos sos la alegría, de mi estomago

Sabes todo lo que siento

Te llevo acá dentro, de mi estomago”

 

Mi abuelo me llevaba a El Rubí de Lanús cuando íbamos a la cancha. Pedía dos porciones y decía que había que levantarse con un poquitín de hambre. El número justo de porciones al corte era de dos, lo que entra en un plato. Y seguí esa ley, esa regla durante años. Hace unos días soñé con Julio Ángel Signorelli. En el sueño me miraba caminar por Corrientes y me sonreía. Sabía que estaba rompiendo una regla pero hacía la vista gorda.

 

Texto y fotos: Ezequiel Canavero