El dibujó a un policía motorizado

Published on agosto 11th, 2012

Santiago Barrionuevo, líder de la banda platense El mató a un policía motorizado, cuenta cómo la música lo reconcilió con una pasión inconclusa: la ilustración.

Un miércoles helado y lluvioso de principios de julio, salimos rumbo a La Plata al encuentro de Santiago Barrionuevo, líder, cantante y hacedor visual de El mató a un policía motorizado, banda de rock de esa ciudad. Después de una serie de malentendidos, que habían incluido una visita frustrada a la casa de Santiago, llegamos por segunda vez a ese lugar modesto de frente amarillo pálido, cuyo único acceso es un portón de garaje. La ventana estaba abierta de par en par, algo inusual para un día tan frío. Santiago nos recibió atajando a Monchito, su perro, que no paraba de saltarnos con emoción, no sé si por la visita o por las facturas que llevábamos. En el garaje, un Renault 6 azul noche dormía bajo techo esperando, seguramente con muy pocas chances, ser reparado alguna vez. Después de atravesar un par de habitaciones llegamos a la cocina, donde nos instalamos para conversar. Austera, de paredes blancas y habitada por unos pocos muebles de pino, la casa estaba helada. Santiago nos contó que no tenía gas, que vivir de la música es posible, claro, pero nada fácil. “El mundo del arte no es constante, no tenés un sueldo fijo como en una oficina. Pero el valor que tiene trabajar en esto va más allá. Así soy feliz y no me importa si no tengo mucha plata”, dice Santiago con simpleza.

Además de su música, lo que distingue a El Mato es la gráfica que utilizan para promocionar a la banda. Discos, afiches y flyers arman un concepto global donde las melodías y el arte se combinan y generan una identidad tan fuerte que se los puede reconocer aun sin haberlos escuchado. Así fue como muchos llegamos a Santiago Motorizado y a su obra: a través de afiches en las redes sociales y flyers impresos que se pueden encontrar, casi como un souvenir, en los lugares donde se venden las entradas para los recitales.

Los que conocen el trabajo musical de El Mató lo linkean fácilmente con las ilustraciones que Santiago desarrolla para su banda. Esa construcción minimalista de las letras, la repetición a manera de mantras hipnóticos, la presencia de lo descriptivo, como si alguien estuviera observando las historias que se van narrando, se ve reflejado también en el arte, que según cuenta Santiago, está ligado a su pasión por el cine y las artes visuales: “Pueden ser historias, personajes puntuales o combinaciones de ambas cosas, que nacen a partir de algo que me gustó mucho, que me impactó, algo que siento que merece ser contado. Por lo general son historias ajenas. Las veo desde otro lado y siento que las puedo describir mejor al no haberlas vivido. Y porque me da un poco de miedo o vergüenza hablar sobre cuestiones tan personales, entonces voy hablando de los demás…”.