Discos Raros: Fiddler on the Rock

Published on Octubre 23rd, 2013

Esta sección intentará revivir y desempolvar viejos discos de artistas que fueron olvidados por el imaginario popular y así, acercarlos a la colección musical de todos aquellos que estarán gustosos de vivir un viaje a través de las fibras sensitivas más profundas. 

Don+Sugarcane+Harris+Sugarcane+Harris+1971+Heinrich

El dulce debut de la sección viene de las manos de Don “Sugarcane” Harris y su tercer disco solista, Fiddler On The Rock, grabado en 1971. Lo de dulce se fundamenta en la traducción de su apodo, que significa caña de azúcar, y si viene de las manos es porque con ellas supo interpretar sentidas melodías con su violín eléctrico. Puede sonar raro para el amante del rock relacionar un instrumento asociado a la música clásica con el género más revolu

cionario de la historia pero, indiscutiblemente, este petiso nacido en California, Estados Unidos, supo complementarlos a la perfección. Este hecho fue lo que hizo que desde mediados de la década del ´60 se ganara un lugar como músico invitado y sesionista de celebridades del mundillo del rock. Lo certifican las numerosas participaciones con artistas de la talla de John Mayall (en los discos USA Union, Ten Years Are Gone, Notice to Appear entre los más destacados) y también sus trabajos con el mítico Frank Zappa, con quien grabó uno de los más sublimes álbumes de todos los tiempos, Hots Rats, en 1969.

Después de esto, y por motivos que no se pueden certificar fehacientemente (algunos aseguran problemas con la ley), partió con casi nada de dinero hacia Alemania donde tuvo una corta pero notable carrera solista. Fiddler On The Rock es de seguro su mejor trabajo. Un disco que genera atmósferas psicodélicas apoyadas sobre el sonido del violín que sobrevuela todas las pistas a pura improvisación y solos que reemplazan a las guitarras.

El álbum  comienza con una sobresaliente versión del clásico de The Beatles, Eleonor Rigby, que se ve enaltecida debido a que es reformulada en su totalidad, pero que al mismo tiempo mantiene el sentimiento que genera esta hermosa balada. Otro punto alto del disco es el tercer tema, The Buzzard´s Cousin, un simpático blues negro (como lo era Harris) tocado a un tempo con un furioso violín que lo hace simplemente maravilloso.

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Lo único que se puede criticar es el sonido que no está acorde a los estándares de calidad a los que estamos acostumbrados en la actualidad, pero que de todas maneras crea ese clima que solo los vinilos podían lograr. El arte de tapa es provocador para principios de la década del ´70 y muestra a una mujer con el mango del violín (decorado con las estrellas de la bandera estadounidense) posado sobre sus senos desnudos.

El mejor tema del disco, The Pigs Eye, es todo un atrevimiento que funcionó a la perfección. Una catarata de funk apoyada por un bajo gordo y un violín sobresaliendo al estilo Jam sesión, hacen que este álbum, que solamente dura 37 minutos, suene a poco y mucho a la vez.

Años después que Don Sugarcane Harris hiciera su intromisión con el violín en la música rock, otras bandas como Deep Purple, Metálica y Kiss se animaron a experimentar con sinfónicas en sus discos y presentaciones, pero esos inicios son los momentos que uno debe guardar y resaltar de quienes hicieron grande a la música pero fueron amargamente olvidados.

Texto: Gerardo Cocca