Díscolo, la desobediencia como estímulo

Published on Diciembre 18th, 2013

Un libro que recopila los mejores diseños y artes de tapa de nuestra música. Y más.

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Díscolo es un libro de diseño de envoltorios de CD. Pero es mucho más, porque es en sí mismo un objeto de diseño, porque es bello, original, porque se puede ver, leer y escuchar, pero por sobre todo porque tiene historia.

Hubo un comienzo para Díscolo, un comienzo puntual y desobediente. Un grupo, tal vez el más importante de esta parte del mundo, eligió una imprenta para hacer un disco. La banda era Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el disco, Luzbelito, el día, uno de 1995. La imprenta que desobedeció al sentido común que aconseja no innovar y se metió de lleno en la aventura, Grafikar.

Así nace Dìscolo, porque sin ese pequeño gran paso no hubieran venido los más de 5000 packaging discográficos que posicionó a la imprenta como un referente en la materia. Y así, también, empieza Díscolo, porque es Luzbelito la primera historia del libro.

“Quizás por el solo hecho de habitar en la ciudad que dio a luz a La Cofradía de la Flor Solar, en la que  Skay y el Indio Solari compusieron sus primeras canciones, en el circuito de las diagonales en el que la Negra Poli organizó los primeros recitales, en la urbe donde Rocambole estudió y creció como artista, o tal vez simplemente por el fruto del destino, nos confiaron la fabricación del legendario álbum “Luzbelito”,de Patricio Rey y sus redonditos de Ricota”. Relata Flavio  Mammini en uno de los prólogos.

Rocambole, quien también escribió uno de los prólogos, cuenta que a partir de los climas de los primeros demos de Luzbelito se lanzó a pensar en “algo oscuro, un poco gótico medieval. Un antiguo ‘Códice’, un incunable” Y así recordó los antiguos álbumes de música clásica: “estos envases semejaban antiguos libros con punteras y lomos de cuero, y los discos estaban en sobres de papel marrón que se presentaban como las hojas de un enorme libro”.  

No solo de rock vive Díscolo. Sin avanzar mucho, ya lo notamos: el segundo packaging del libro es para los “50 años de Los Chalchaleros”. Y además de Los Redondos, la selección de arte contempla -entre otros- artistas y bandas como Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Divididos, Babasónicos, Los Piojos y Los Auténticos Decadentes. También hay espacio para el tango de Bajofondo, el reggae, y demás géneros populares.  

El libro es una propuesta de la imprenta Grafikar y del estudio de diseño Sujeto Tácito, y cuenta con la participación de importantes diseñadores que detallan el proceso artístico de cada disco: Alejandro Ros, Laura Varsky, Pablo Bisoglio, el mencionado Rocambole, entre otros.

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Como no podía ser de otra forma, todo el diseño del libro, pero principalmente el packaging que lo contiene, hace honor a la idea que atraviesa al proyecto, la desobediencia estilística: el libro viene en una caja cerrada, con un troquelado que hace de precinto de seguridad, y de punto de no retorno. Como lo fue Luzbelito. Una vez que se abre, se abre un mundo de realidad aumentada, con un aplicación para descargar en tabletas y teléfonos inteligentes, de música -viene con un compilado de música para escuchar en Taringa-,  de indicaciones técnicas y de detalles de producción. El libro contiene también un glosario gráfico con consejos para los diseñadores.

Posiblemente lo más destacado de Díscolo sea ese doble juego entre los recorridos creativos y la desobediencia como fuerza inspiradora. En épocas donde el CD como formato empoderado parece ceder terreno en función de lo nuevo, aún amorfo, es importante pensar la producción como instancia creativa, desobediente también de los mandatos de lo efímero. Si el disco como soporte va perdiendo fuerza, que sea el diseño, el arte, lo que le otorgue esa sobrevida.